En el budismo no existe la creencia en dios ni en santidades. Las imágenes de Buda no representan a un ser sagrado. Su objeto es servir como inspiración para ayudar a la reflexión, meditación y relajación. Puedes aplicar las mismas utilidades a cualquier imagen que te inspire positivamente.

Son muchas las religiones que creen en el Avatar, la encarnación de un dios en un hombre o la encarnación de ciertas cualidades divinas en una persona sin que deje de ser ella misma.. Ejemplos tenemos en Rómulo y Remo, Cristo y Krisná.

Dios Antínoo - Osirisantínoo - Ver todas las estatuas de Antinoo -
Que el dios Antinoo fuera visto de alguna manera como un símil de Osiris, que también había "caído" en el Nilo ha sido siempre una hipótesis de peso para los historiadores.
Adriano se rodeo de esculturas de Antinoo, y como dios, se le dedicaron numerosos templos a través del Imperio, así como grandes monumentos, o la misma ciudad de Antinoopolis en el Nilo.

Cuando murió Antinoo, una nueva estrella fue descubierta, le dieron su nombre bajo la teoría de que su alma brillaba en el cielo. Unas florecillas de rojo brillante fueron rápidamente denominadas (redenominadas) "antinoeios", entregándose coronas de las mismas a los ganadores de las competiciones que se dedicaron bajo el invocativo de Antinoo.

Un poeta llamado Pancrates escribió un poema épico acerca del ultimo león cazado con la participación de Antinoo, narrando como durante la cacería en propio Adriano había logrado salvar la vida del joven. Pancrates fue inmediatamente ingresado como miembro del Museo del Emperador. Abundantes estatuas y poemas dedicados al nuevo dios abundan por doquier.

Para los egipcios no era difícil aceptar al nuevo dios. Ellos amaban el que Antinoo se hubiese sacrificado arrojándose al Nilo para favorecer a Adriano. La veneración era lo ultimo que el deseaba hacia si mismo, en la medida que se había sacrificado por el emperador, y lo había hecho según las creencias egipcias.

Era  una forma de entrar por la puerta grande en el Panteón de los dioses del Nilo, siguiendo de alguna forma el ejemplo de Osiris. Además los egipcios tenían abundantes dioses que anteriormente había sido humanos y también dioses considerados menores. Para los estándares egipcios lo sucedido al joven-dios era perfectamente normal, como lo era el deificar a un muchacho valiente y dotado de muchas cualidades personales.

Para los griegos, la idea de un joven local convertido en héroe por causa del amor tenia un insoslayable atractivo. En su provincia natal de Arcadia, Antinoo era cálidamente aceptado como una especie de símil del dios Hermes, el asumido y propio mediador que popularmente se decía que había nacido en Arcadia.  Otros encontraban parecidos en la belleza del muchacho con aspectos del popular Dionisio, patrón de las artes, el vino, la cordialidad y la fertilidad.

Es importante cuando se considera la aceptación de los griegos de la divinidad de Antinoo, el señalar que esto estaba avalado por la creencia del hecho por parte del mismo Emperador y de la propia divinidad del mismo.  Los templos dedicados al Emperador abundan por las tierras y provincias helénicas, y las estatuas con el Emperador como dios no resultan extrañas. 

No representa  mucha distancia  aceptar un héroe -  amado como dios en el corazón, que había muerto para ayudar a un dios - como nueva divinidad menor. 

Otro importante punto de discusión es la forma en que los romanos aceptaron a Antinoo. Al contrario de los griegos, las gentes de las provincias italianas nunca habían visto a Adriano mas allá que como Emperador. Mientras que no era extraño que a su muerte fuese incorporado en la pléyade de divinidades, no parecía muy aceptable deificar al emperador hasta que se hubiese ganado el derecho a ello con sus hechos y acciones políticas y heroicas.

Podría argumentarse que los hechos de la existencia de monedas con Antinoo (o con la estrella que pasó a representarlo), pero eso pasa a ser secundario en la medida en que las provincias en cuestión no tenían el derecho a la emisión de monedas propias.

Por todo ello parece que Italia tenia pocas razones para aceptar inicialmente la divinidad de Antinoo en tanto y cuando la propia divinidad del Emperador no fuese reconocida. Esto evidencia el porque los seguidores de Antinoo se encontraron en Roma hasta la ascensión del cristianismo. 

A pesar de las circunstancias misteriosas de su muerte, Antinoo paso a ser un mito popular por haber fallecido hundiéndose en el Nilo, por su estilo de vida helénico, y por su presencia en la vida del Emperador. 

Y como la extensión del cristianismo vino a probar mas tarde, es un elemento que sirve para consolidar una creencia si esta atañe a una deidad que proviene de un cuerpo humano que ha perdido esa condición terrenal para ser dios en el mundo, aun cuando ese mundo termina en las fronteras del Imperio.
http://www.islaternura.com/ACORAZON/AmoresLeyenda/AmoresdeLeyenda/ADRIANOyANTINOO/Deidificando a Antinoo.htm


MEMORIAS DE ADRIANO, PARTE 3

3 - Nuestro amor nos arrastra a un universo diferente, donde en otros momentos nos está vedado
penetrar, y donde cesamos de orientarnos tan pronto el ardor se apaga o el goce se disuelve.
Clavado en el cuerpo querido como un crucificado a su cruz,
he aprendido algunos secretos de la vida que se embotan ya en mi recuerdo,
sometidos a la misma ley que quiere que el convaleciente, una vez curado,
cese de reconocerse en las misteriosas verdades de su mal, que el prisionero liberado
olvide la tortura, o el vencedor ya sobrio la gloria.
http://elbitiniouniversal.blogspot.com/

En Egipto, su identificación con Osiris tuvo un significado especial. Solo la muerte por ahogamiento durante la crecida sagrada del Nilo ya implicaba para los egipcios la exaltación: también el dios Osiris se había ahogado en el Nilo, de acuerdo con la mitología egipcia, por lo cual la consagración del joven como "Osiris-Antínoo" u "Osirantínoo" no fue tan sorprendente. Como el gran dios, después de su deificación, Antínoo podía recibir plegarias y curar a los enfermos.

En muchas de las ciudades del Imperio comenzó, poco después de la muerte de Antínoo, la erección de templos y la institución de sacerdocios para su culto. En su honor se organizaron unas competiciones musicales y deportivas, similares a los Juegos Panhelénicos, las Panateneas y los Ptolemaicos, las Antinóeia. Además de Antinoópolis y de la ciudad natal de Antínoo, Bitinio-Claudiópolis,12 fueron centros del culto de la nueva deidad las ciudades de Alejandría, en Egipto, y Mantinea, en la región griega de Arcadia, así como Lanuvium, en el Lacio. Allí se celebraban cada cuatro años los Grandes Juegos de Antínoo. Por todo el Imperio se han descubierto inscripciones en su honor, además de en Roma, por ejemplo en Lanuvium y en Tívoli.13 En numerosos lugares se erigieron estatuas y se acuñaron monedas con la efigie del difunto. El filósofo Numenio de Apamea escribió al emperador una Consolatio14 y los poetas Mesomedes,15 Ateneo16 y Páncrates compusieron poemas sobre Antínoo. Además hay constancia de otro poema de autor desconocido.17 Probablemente el punto más alto en la exaltación del joven de Bitinia llegó cuando se dio su nombre a una constelación.

Cuando lo sacaron del Nilo, parecí­a de alabastro.
Los cocodrilos y los peces respetaron la integridad de su hermoso cuerpo.
Lo vi, desnudo, sobre un lecho de hojas de papiro.
Manos piadosas lo habí­an rodeado de flores de loto de todos los colores.
Era un muchacho. Solamente un adolescente griego.
Pero pudo llegar a ser el Emperador del mundo conocido.

La deificación de Antinoo era inevitable.
La noticia de su muerte, en la misma fecha que la del dios Osiris, había recorrido el Egipto entero en pocos días.
Al mismo momento de su muerte, se iniciaron las lluvias después de tres años de sequía.
Paisanos y sacerdotes lo habían decidido; para ellos era una nueva señal del cielo.
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